6 Cosas que Pueden Salir Mal y Cómo Evitarlas

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Niños impredecibles. Todos tenemos a ese primo chico, hermano o un hijo al que queremos que participe en nuestra ceremonia, ya sea como niño de las flores o que camine hacia el altar contigo o que sólo sea un invitado más. En un mundo ideal a él o ella no le dará vergüenza caminar hacia el altar, no harán pataletas, no correrán por el pasillo de la ceremonia y estarán completamente silenciosos. Pero lamentablemente son impredecibles; viven su propio mundo. Ten en cuenta que esto puede pasar. Una forma de disminuir la probabilidad de incertidumbre es explicarles todo antes del gran día, háblale de qué necesitas que haga, de lo que significa para ti tu gran día y de lo importante que es para ti tenerlo cerca. Ellos si entienden. Y si el día del matrimonio no está dispuesto, tendrás que aceptarlo y entender que es sólo un niño.

Enfermedades de último minuto. Todos somos humanos y nos enfermamos, especialmente en invierno. Intenta hacer todo lo posible para cuidarte varias semanas antes de tu matrimonio y ojalá que tu círculo más cercano lo haga también. Pero recuerda que hay ciertas cosas que no están en tus manos.

Planificar sin tiempo. Hacer las cosas con poco tiempo no es una buena idea. Al planificar contra el reloj corres el riesgo de no contar con el tiempo necesario para corregir posibles errores que surjan a lo largo de la planificación. Puede que tengas que conformarte por disponibilidad o puede que no alcances a hacer todo lo que te imaginabas. Es por eso que antes de fijar una fecha, considera el factor tiempo en tus planes; así disminuirás la cantidad de estrés que le agregas a la planificación de tu gran día.

Suponer cosas. Nunca dejes nada por asumido. Para evitar malentendidos, deja siempre todo claro y expresa todas tus inquietudes al momento en que aparezcan. No querrás no tener fotógrafo el día de tu matrimonio sólo porque no le dijiste si era am o pm. Recuerda que todos tus proveedores quieren entregarte lo mejor, pero debes hacerles saber que esperas de ellos.

Pensar que no necesitan ayuda. Acéptenlo, no puedes ser novia y organizadora a la vez. Al menos no si quieres pasarlo bien durante el proceso del noviazgo y en tu gran día. Es por eso que necesitas a alguien que esté en tu esquina, alguien que te ayude a hacer realidad tu visión y dejarte sin preocupaciones en tu gran día.

No centrarse en lo que de verdad importa. No te obsesiones, entendemos que es el día más importante de tu vida, pero no pierdas de vista el objetivo real; compartir y celebrar su unidad y compromiso de amor eterno. ¡Al final del día se trata de disfrutar, no lo olvides!

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